Nuestro Entorno, en mayúsculas. El Paisaje de Jaén, también en mayúsculas. Porque nuestras raíces se hunden en esta tierra. Y el paisaje del Olivar de Segura, con sus pendientes pronunciadas, sus plácidos amaneceres y sus atardeceres infinitos, nos llenan de gozo.
En Mirador de Segura creemos que cada gota de nuestro aceite de oliva virgen extra es el resultado de una forma de entender la tierra, el trabajo y la vida. Desde nuestros olivares centenarios en Chiclana de Segura, cultivamos con respeto, cuidando cada detalle para ofrecer un producto que refleja la esencia de nuestra tierra y el esfuerzo de quienes la trabajan con pasión.
El Olivar de Segura nos provee de este tesoro que es el AOVE. Nuestro agradecimiento y el respeto que tenemos por esta tierra guía cada decisión, desde el campo hasta la botella.
Nuestro compromiso con el territorio es firme y profundo.
Por eso cultivamos nuestro olivar de montaña bajo principios de agricultura sostenible, respetando los ciclos naturales y preservando la biodiversidad que nos rodea. Esto incluye la protección del suelo: un ser vivo que debemos proteger, no explotar.
Por ello, evitamos el uso de productos químicos agresivos, fomentamos la fertilidad natural del terreno y aprovechamos los recursos de manera responsable.
Nuestro Entorno, en mayúsculas. El Paisaje de Jaén, también en mayúsculas. Porque nuestras raíces se hunden en esta tierra. Y el paisaje del Olivar de Segura, con sus pendientes pronunciadas, sus plácidos amaneceres y sus atardeceres infinitos, nos llenan de gozo.
Utilizamos únicamente aceitunas sanas y seleccionadas de nuestro propio olivar, recolectadas en su punto óptimo de maduración. No compramos aceituna a terceros; todo lo que embotellamos procede de nuestras tierras.
Nuestro aceite se obtiene solo mediante procedimientos mecánicos y a baja temperatura, conservando así su pureza, su aroma afrutado y todas sus propiedades naturales.
Desde la recolección hasta el almacenamiento, garantizamos la trazabilidad total y las condiciones óptimas de conservación.
Cada lote de Mirador de Segura está amparado por la Denominación de Origen “Sierra de Segura”, lo que certifica su autenticidad, origen y excelencia.
Este compromiso nos impulsa a mejorar cada día, manteniendo un equilibrio entre la sabiduría tradicional y la tecnología agrícola moderna, dentro del marco del método de producción integrada, regulado por la Unión Europea.
Nacidos en Barcelona, decidimos regresar al pueblo de nuestros abuelos, que siempre ha sido también el nuestro, para continuar con el legado familiar y dedicarnos de lleno al cultivo del olivar. Aquellos campos que antes estaban arrendados hoy vuelven a estar en manos de la familia, gestionados con pasión, compromiso y una mirada moderna hacia la agricultura sostenible y de calidad.
Nuestras raíces están profundamente unidas a Chiclana de Segura, un municipio situado al este de la Comarca del Condado, en la provincia de Jaén.
Encaramado en lo alto de un cerro de piedra caliza que alimenta las tierras de su entorno con minerales clave y numerosos pozos de aguas subterráneas, Chiclana de Segura es un enclave privilegiado, no sólo para el cultivo del olivar.
Conocido como el “vigía de piedra sobre el mar de olivos”, desde Chiclana de Segura se divisan hasta 16 municipios del entorno. En su altura, domina un paisaje de montes, olivares y embalses que se extienden hasta donde alcanza la vista.
Nacidos en Barcelona, decidimos regresar al pueblo de nuestros abuelos, que siempre ha sido también el nuestro, para continuar con el legado familiar y dedicarnos de lleno al cultivo del olivar. Aquellos campos que antes estaban arrendados hoy vuelven a estar en manos de la familia, gestionados con pasión, compromiso y una mirada moderna hacia la agricultura sostenible y de calidad.
Nuestras raíces están profundamente unidas a Chiclana de Segura, un municipio situado al este de la Comarca del Condado, en la provincia de Jaén.
Encaramado en lo alto de un cerro de piedra caliza que alimenta las tierras de su entorno con minerales clave y numerosos pozos de aguas subterráneas, Chiclana de Segura es un enclave privilegiado, no sólo para el cultivo del olivar.
Conocido como el “vigía de piedra sobre el mar de olivos”, desde Chiclana de Segura se divisan hasta 16 municipios del entorno. En su altura, domina un paisaje de montes, olivares y embalses que se extienden hasta donde alcanza la vista.
El territorio de Chiclana combina riqueza natural y cultural: al norte, los montes de coníferas y matorral; al sur, el olivar que da sustento y sentido a nuestra forma de vida, y que se extiende hasta las faldas de las montañas de la Sierra de Cazorla. Esta diversidad paisajística forma parte de nuestra identidad y se refleja en la personalidad de nuestros aceites.
La comarca del Condado, de la que formamos parte junto a municipios como Santisteban del Puerto, Navas de San Juan o Castellar, es un ejemplo de equilibrio entre tradición agrícola, patrimonio histórico y respeto por la naturaleza. En sus caminos aún resuenan los ecos de Jorge Manrique, poeta del siglo XV vinculado a esta tierra, cuya figura hoy se recuerda con un impresionante mural de Belin en la entrada de Chiclana.
En Mirador de Segura, cada día reafirmamos nuestro compromiso con lo que somos: guardianes de un paisaje, herederos de una tradición y artesanos de un producto natural, saludable y auténtico. Trabajamos con la vista puesta en el futuro, pero con los pies firmes en la tierra que nos vio crecer.
Porque nuestros valores son más que palabras: son la raíz de nuestro aceite, la esencia de nuestra montaña y la promesa de seguir cultivando con respeto, pasión y orgullo.